viernes, 30 de abril de 2004

La tempestad que precede a la calma

Necesito tiempo, últimamente no me encuentro entre la sucesión de minutos y segundos. "Sin tiempo libre, estás muerto", susurró el duendecillo en mi oído. Cuando me giré, no había duendecillo, sólo rostros que me miraban sorprendidos. Y cuando miré la clepsidra, el nivel del agua había subido de forma alarmante.
Dicen que bajo tierra el péndulo no puede oscilar. Materia que cruza materia. Tic, tac, tic, tac, y el Sol que sigue dando vueltas sobre nosotros. En cualquier caso, no es tan importante que sienta que un pedazo de vida huye de mí con cada golpe de tos.