jueves, 29 de abril de 2004

Tempus fugit

Siempre había odiado las fotografías. Le parecían recuerdos enlatados, fantasmas, espectros del pasado sin vigencia presente, meros perturbadores del orden temporal, imágenes en soporte gráfico de un tiempo pretérito. Es triste saber que todo fue mejor en algún otro momento.
Hasta que un día se dio cuenta de que su pensamiento también se traducía en imágenes, una detrás de otra. Distinto soporte, mismo contenido... y entonces decidió dejar de pensar.
Bienaventuradas las ideas, porque de ellas es el Reino de lo Abstracto.