lunes, 31 de mayo de 2004

Caída libre

Sucede que caigo por un pozo sin fondo, una fosa tan inabarcablemente profunda que me parece que llevo toda una vida cayendo sin interrupción.
Sucede que observo clavos que surgen de las paredes, reclamando mi atención.
Tal vez podría asirme a alguno de ellos y detener mi caída. Pero los clavos están oxidados, y son afilados, y probablemente desgarrarían mis manos.
Será mejor esperar el fin del trayecto. Mientras tanto, mi velocidad aumenta en proporción geométrica.