lunes, 17 de mayo de 2004

Crónica de una nebulosa

Al principio fue una revelación. "Dejad que los mayores se acerquen a mí", gritaba el profeta desde el altar más codiciado. Y todos a su alrededor miraban, y sólo pensaban en destronarle.
La Madre Rusia se comportaba como un buen samaritano alimentando a todos sus hijos, incluyendo a los muñecos que dormitaban en los rincones.
Hordas de Cherokees danzaban por doquier, envueltos en sus pinturas de guerra, dominados por los poderes del opio. Algunos de ellos clamaban desesperados por fumar la pipa de la paz.
Mientras todo sucedía, nosotros no hacíamos más que preguntarnos si realmente estábamos allí, si lo que oíamos era el "Smoke on the Water" y si las luces que comenzaban a cegarnos eran los primeros rayos del alba...