El mundo era una cifra, y su composición no era más que la suma agregada de otras cifras infinitesimales.
1,5 + 1,5 + 0,5 + 1 - 0,5 = 4.
Sería una pena que alguien consiguiera definir la vida en términos de adición y sustracción. La multiplicación, adición repetida. La división, sustracción repartida. Funciones, logaritmos, indeterminaciones e irracionalidades no tendrían más significado que el de complejidades irrelevantes.
La clave es que uno más uno sumen dos. Es la eterna dicotomía entre la individualidad, la dualidad y su adyacente, la pluralidad. Simples juegos conceptuales para evitar el despotismo de la teoría de Gaia, la realidad interconexionada. ¿Se imaginan que todo fuera Uno?
"Si Pitágoras no miente" no es más que un condicional hipotético.
jueves, 20 de mayo de 2004