Cuando me desperté esta mañana, después de un sueño intranquilo, me encontré sobre mi cama convertido en un horrible humano.
Luego pensé que no era verdad, que aún andaba cruzando el estrecho camino que separa la vigilia del mundo onírico. Quise arrastrarme por el suelo, esconderme en el sotano, pero todo fue inútil. Traté de gemir, pero mi voz se componía de sonidos articulados. Intenté desplegar mis alas y volar, pero el despertador comenzó a sonar...
Ahora soy uno más, bípedo racional. Pero todavía mantengo una leve esperanza, quizás aún estoy soñando.
martes, 4 de mayo de 2004