El mundo explicado, los porqués por el método de Lavoisier. Sólo hace falta advertir las sutiles diferencias entre los distintos corpúsculos. Materia que gira, inanimada, irracional, y que se une por inercia. Sustancia que llama a la sustancia, la magia de la transformación.
¿Y si la realidad no fuese más que alquimia? Ahora lo ves, ahora no lo ves. Al fin y al cabo, no somos mucho más que carbono combinado con oxígeno e hidrógeno.
Nuestra existencia puede comprenderse como alineación casual de partículas atraídas. Y el alquimista no sonríe, ni se sienta en su trono, ni contempla su creación. El alquimista es una causa motriz, el alquimista es la última capa de electrones.
martes, 22 de junio de 2004