sábado, 26 de junio de 2004

¿Y el yang?

Siempre he creido en el Karma, en la compensación mística del bien y del mal.
Por eso temo los regalos inmerecidos, porque sé que, tarde o temprano, probablemente temprano, lo lamentaré.
Hay quien preferiría ser un desgraciado toda su vida para evitar la angustia que supone esperar la desgracia.
Ya nos llegará la hora, ¿no?