domingo, 18 de julio de 2004

Babel

     Cuando el hombre intentó reunir esfuerzos para llegar más arriba, comenzó a divergir. Cuando faltaban un par de peldaños para llegar a la cima, alguien se dio cuenta de que no se entendía con la persona que tenía junto a él.
     Alguien había decidido que mil lenguajes poblaran el mundo, que mil mundos se estructuraran delante de cada hombre.
     Sólo vemos lo que queremos ver, sólo entendemos lo que queremos entender, sólo queremos lo que podemos querer. El resto da miedo.
     ¿Hay alguien que no se haya quedado ciego de sed?