lunes, 9 de agosto de 2004

Make up your Mind

En realidad, el rostro del mundo no ha cambiado mucho desde el Cuaternario. Los mares, las cordilleras, las llanuras y los ríos ya estaban allí cuando llegamos.
Las arenas de las playas que conquistó Publio Cornelio Escipión el Africano son hoy transitadas por inocentes turistas. En los montes que atravesó Aníbal con sus paquidermos meriendan con deleite las familias en sus excursiones.
Si observamos con atención, obtendremos la conclusión de que el hombre, en el fondo, ha sido incapaz de cambiar la faz de nuestro planeta. Como mucho, ha conseguido maquillarla, llenarla de afeites, polvos y perfumes.
El problema es que una piel continuamente maquillada, sin gusto ni cuidado, envejece con mayor rapidez y termina por quebrarse como una placa tectónica.