Hoy me apetecía mezclar mi ADN con el de un erizo.
ADN a la carta, la ingeniería genética entra en los hogares.
Así podría pasear por los campos, y cruzar las carreteras descuidadamente, olisqueando por aquí y por allá Dios sabe qué. También podría protegerme cuando presintiera una situación peligrosa. Entonces me enrollaría como una bola y extendería amenazante todo mi arsenal de púas.
Probablemente la sociedad no me aceptaría. La sociedad es así, temerosa y huidiza ante aquello que se muestra diferente. Con toda seguridad evitarían darme palmetazos en la espalda, a causa de las púas. Tampoco creo que les gustara atropellarme en una carretera secundaria. Mi cuerpo quedaría sobre el arcén, deshaciéndose hasta desaparecer.
Aunque, si consigo que todos mezclen su ADN con el de un erizo, entonces ya no habrá diferencias, y todos me aceptarían. Si todos somos iguales, como clones, todo está bien, ¿no?
¿Por qué no mezcláis vuestro ADN con el de un erizo?
sábado, 18 de septiembre de 2004