Estalactitas y estalagmitas. Difícil mantenerse en pie entre tanta irregularidad. El entorno te invita a gatear como un lactante. Una helada corriente de aire congelaría las arterias de cualquier ser vivo inadaptado. Sólo los más preparados podrán sobrevivir.
En tales condiciones fueron explorados los primeros metros de la extensa galería subterránea. Nadie por aquí, nadie por allá. Parece que sólo los murciélagos han sido capaces de encontrar la entrada. O quizá han nacido ya aquí.
Generación espontánea. La cueva es un mundo para quien no ha salido de ella.
Creo que me la quedo. Sacaré tímidamente la cabeza, cada cierto tiempo, para saludar al sol.
jueves, 2 de septiembre de 2004