La humanidad es tan ambiciosa que cree a pies juntillas en la progresión indefinida, indeterminada y eterna de la ciencia y la técnica.
La ciencia es la nueva religión predominante, y los avances tecnológicos desmesurados son sus profetas sobre la faz de la tierra, venidos para traer a los hombres con su palabra el bienestar y la felicidad que siempre han deseado y merecido.
Pero hay avances tan inútiles como los falsos profetas, e inventos tan peligrosos como el Arca de la Alianza. Y el ser humano piensa en clave de "yo", de modo que su único objetivo es hacer de la ciencia un Dios para poder decir: "yo he creado a Dios".
Puede pensarse que el continuo progreso lleva a la perfección... o puede pensarse que el ascenso continuo llevará a un punto en el que ya no habrá retorno, y nos encontraremos en la cima, con un abismo por delante y un desierto yermo a nuestras espaldas.
En la cima, sí, pero solos ante el insondable futuro.
Y eso da vértigo, ¿no?
sábado, 23 de octubre de 2004