domingo, 21 de noviembre de 2004

Epitaphe

Hay ciertas personas que se levantan cada mañana con los ojos abiertos.
Personas que caminan sin saber adónde, que todavía no saben lo que les va a suceder dos minutos más tarde.
Esas personas se sienten miembros de una minoría tan selecta que, a veces, se constituye con un solo componente.
Son personas que han podido ver en el mundo un resquicio de poesía escudriñando tras las densas cortinas de la ultraviolencia.
Para esas personas, la vida es un caligrama que llevan tatuado a fuego en la frente.
Y el caligrama es tan bello que no dudarían en ponérselo a sí mismas como epitafio.