Habitan las praderas del norte de la India. Una tribu semidesconocida para el mundo y tan temida por las supersticiones como célebre entre sus vecinos por una característica destacada: caminan de espaldas.
Cuentan que su fundador, el brahmán Karish, decidió que ninguna palabra volviera a salir de sus labios, tan cansado estaba de las mentiras e injurias que por análoga abertura proferían los demás.
Así que decidió dejar de usar su boca, y tapar sus labios alargando sus bigotes tanto como fuera posible. Tras cuarenta años, los bigotes eran tan desmesuradamente largos que le dificultaban el paso, se le enredaban entre los pies, se dejaban pisar. Fue por eso por lo que decidió Karish caminar de espaldas.
Sus seguidores le imitaron sin dudar. Esa forma de desplazarse tenía sus ventajas. El viento no le molestaba en los ojos, y nadie podría apuñalarle por la espalda mientras él huía, siempre mirando hacia atrás.
Esta forma de vida se convirtió en un arte, en una capacidad que con trabajo y práctica se desarrolla de forma natural, como el comer o el dormir.
Para otros, sin embargo, es temible. Y es que los ojos son el espejo del alma, por eso produce inquietud observar una nuca acercándose...
jueves, 25 de noviembre de 2004