sábado, 1 de enero de 2005

La fiesta del embutido

¿Sabes ustedes cuál es la última moda en los círculos más cool de Manhattan?
La rodaja de limón que durante tantos años acompañó las bebidas de la gente bien ha sido sustituida por un trozo de mortadela finamente cortada y delicamente enganchada al borde del vaso.
No se crean, la medida está teniendo una gran aceptación. La mortadela no sólo proporciona a la bebida un particular toque de sabor, sino que puede ser devorada tranquilamente por el interesado cuando surge el hambre, de modo que por el mismo precio puede ser adquirida una refrescante bebida y un oportuno aperitivo.
Sofisticación y funcionalidad. ¿Hay algo más chic?
No hace mucho el público asistente a un concierto pop se disgustó tanto con las maneras del cantante que comenzó a arrojarle a la cara las rodajas de mortadela que pendían de sus vasos. Fue como una gran fiesta cargada de misticismo. Apología del embutido.
Por supuesto, la mortadela que acompaña al vermouth contiene aceitunas.