Es más. Elvis existe, está aquí, porque Elvis soy YO.
¿Acaso lo dudáis, oh incrédulos, incluso cuando os digo que yo vine al mundo precisamente el día en que murió la estrella? ¿Es que no lo veis? ¿Es que acaso los humos de la envidia nublan vuestras mentes?
Pues sí. El genio vive y perdura en mi persona, y cuando eclosione volverá a dominar los escenarios y a volver locas a las jovencitas con sus dulces melodías. Are you lonesome tonight?
¡Mirad, mirad cómo mis caderas comienzan a tambalearse de forma irresistible! Ya lo siento, ya llega...
Love me tender, baby.
martes, 15 de febrero de 2005