¡Qué ambiciosa la hiedra que trepa con determinación por el muro en ruinas! Lástima que en poco tiempo termine derrumbándose.
¡Qué hábil la mariposa que recién nacida pasea su conjunto multicolor en dulce vaivén sin saber, oh triste existencia, que sólo en un par de días yacerá exánime sobre el suelo!
¡Qué vanidoso el dios que crea una especie a su imagen y semejanza sólo para ser adorado, aun sabiendo que la ingratitud les hará descreer y blasfemar sin consideración!
¡Qué pretencioso el hombre que busca ser tan poderoso como el dios que lo creó, aun siendo consciente de la imposibilidad de su cometido!
¡Qué cruel es la vida, qué lícitos los ideales y qué hermoso el fracaso!
martes, 1 de febrero de 2005