domingo, 13 de febrero de 2005

Providencia

Y decido que este fin de semana no voy a salir de casa, que las partículas corruptas del aire no se frotarán con mi sensible epidermis, que serán setenta horas de reflexión, lectura y meditación en busca de mí mismo, de ese ser al que hace tanto que no veo.
Y sale un sol magnífico, precisamente hoy, y la temperatura roza valores tropicales, y la gente pasea y sonríe por las calles, y los negros nubarrones desaparecen, y Celsius y Farenheit se muestran generosos.
Pero voy a seguir encerrado. Porque lo he decidido y porque la esencia no puede modificarse por el entorno, porque el contexto no es más que una brisa que golpea impotente la roca.
No dejo de preguntarme, de todas formas, por qué precisamente elegí el día de hoy. Es una cuestión de providencia, es mi destino, por más que lo intente estoy felizmente condenado, y lo estaré por siempre, a pasear mis ideas por el lado oscuro.