- Closed anyway.
- Sure?
- Closed.
No hubo manera. Siempre tan simpáticos, los guardas de seguridad.
Afortunadamente, el tipo no perdió su compostura ni su predisposición, porque las veleidades humanas no pueden perturbar las construcciones de una mente poderosa, porque las laderas también existen, y no hay vallas que las cierren, ni gente que las vigile con mayor celo del debido, y el sol se sigue poniendo, allí, tras la Acrópolis, y por aquellos caminos también anduvo Aristófanes, y sobre aquellas rocas se sentó Sócrates, y por aquellos jardines peripatetiqueó Aristóteles con sus chicos.
Cuando los rayos solares comenzaron a refulgir con los brillos particulares del crepúsculo, aquel tipo se quedó sólo. Bueno, sólo no, convivía con 2500 años de sabiduría, con el espíritu de los que sólo murieron en cuerpo, con dimensiones que por inalcanzables son, casi siempre, incomprendidas.
El aire silbaba entre las monumentales columnas, allá arriba, y entre las ramas de algún pino ululaba una lechuza tempranera.
viernes, 1 de abril de 2005