Tengo un grupo punk colgado del lóbulo de mi oreja, tocando un Unplugged. El acústico suena realmente bien, y no sólo porque soy espectador en un lugar privilegiado. Estos chicos tienen verdadero talento.
Tal vez debería descolgármelos y llevarlos a algún estudio de grabación para que saquen un par de maquetas. Una oreja no es lugar para tocar música, aunque hay grupos que comenzaron en garajes más sucios e insalubres. Sé que sería lo mejor para ellos, que su futuro es prometedor y que yo no soy quién para poner obstáculos a su progresión.
Sin embargo, no termino de decidirme. Me gusta su música, y el privilegio de escucharla directamente en mi oído no es algo de lo que uno pueda desprenderse de la noche a la mañana.
Igual firmamos un contrato y me convierto en su mánager. De todos modos, fui yo quien les descubrí, aún les recuerdo, agarrados a mis tímpanos, cuando no eran más que unos aprendices.
¿Quién dijo que el punk ha muerto?
sábado, 21 de mayo de 2005