viernes, 24 de junio de 2005

Aquelarre

Solsticio vernal en el hemisferio boreal.
El día ha sido tan largo que las criaturas nocturnas reclaman, en justicia, la reinversión del tiempo perdido.
Que continúe gobernando la luz, pero no la del atroz sol abrasador, sido la del fuego consumidor de las hogueras purificadoras.
Saltemos alrededor de las llamas con afán renovador, cerremos los ojos y hagámosle pasillo al macho cabrío.
Y el mundo, en decúbito supino, acabará mirando las estrellas.
Y algunos seres especiales, en decúbito prono, echarán un vistazo al infierno durante unas horas.