¿Es este el fin de algo?
Todas las sociedades, desde las más primitivas a las más innovadoras, están salpicadas de ceremonias, ritos o costumbres de iniciación, de introducción a períodos de la vida que se consideran nuevos.
Se trata de cruzar el umbral, de traspasar fronteras individuales, de hacer comprender a los miembros de la comunidad que siguen los mismos pasos de sus antepasados.
Una fase tras otra, todos terminarán en el mismo lugar. Y todos son conscientes de ello. Sin embargo, al mismo tiempo, nadie puede acabar con la incertidumbre del momento previo, con la trascendencia de las repeticiones rituales, con la cuestión del qué pasará ahora.
¿Y qué pasará ahora?
Un inabarcable territorio virgen se abre ante mis ojos. Un territorio por explorar, una telaraña de caminos por recorrer, un mundo esperando a que yo, libre al fin, decida recorrerlo, observarlo o tan sólo imaginarlo.
Pero la decisión es mía, y ese simple hecho me llena de gozo.
viernes, 17 de junio de 2005