jueves, 14 de julio de 2005

3, 2, 1... ¡¡¡despierta!!!

Harto de soñar con superhéroes, el chico se levantaba cada mañana de un humor de perros. Que si un ser maligno, que si los extraterrestres, que si un multimillonario sin escrúpulos o una amenaza nuclear... llevaba ya dos semanas dejando volar su imaginación nocturna en términos parecidos, y ya era suficiente. Llegó a la conclusión de que ser el bueno no siempre es lo más divertido, y que todo llega a aburrir, incluso la ficción, incluso la mentira.
Por eso suplicó volver a sus pesadillas, esas que tan entretenidas y amenas le habían hecho las noches durante el año anterior. Arañas, vampiros, muertes, asesinos, descuartizamientos... todo eso volvía a su memoria como el dulce néctar de la infancia perdida.
Se acostó a dormir cargado de malos pensamientos, esperando que, en efecto, sus pesadillas volvieran.
Cuando despertó, había vuelto a salvar el mundo. Abrió los ojos repentinamente, se incorporó y comenzó a gritar. Estaba bañado en sudor y la taquicardia estaba a punto de hacerle reventar.