sábado, 30 de julio de 2005

¿Casualidad o mero azar?

¿Tiene algún sentido que una persona en la que no había pensado durante lustros venga a mi mente dos veces a lo largo de la misma tarde y por motivos totalmente distintos?
¿Lo tiene el que, al mismo tiempo que esto sucede, venga también a mi mente una persona a la que no conozco y con la que me crucé insignificantemente tres días atrás, y que inmediatamente esa persona aparezca de nuevo ante mí, como si fuéramos los únicos en una ciudad de más de un millón de habitantes?
Porque en realidad no sabemos, ¿no? Puede ser cualquier cosa, desde unas simples casualidades sin importancia a una compleja estructura cósmica de múltiples dimensiones que gira y gira hasta que, como un cubo de Rubick, termina por volver a la posición en la que se encontraba en un principio.
Algo parecido sucede con la teoría del Big Bang, ¿no?, al menos con la continuación natural, esa según la cual la misma fuerza que provocó la explosión y cuya inercia aleja los elementos entre sí terminará por disminuir hasta desaparecer y dejar paso a la fuerza gravitacional de la masa que hará que todo, el Universo entero, retorne al punto del que partió en el origen del tiempo.