Según la RAE: "Tendencia surgida en la década de 1960, caracterizada por la excitación extrema de los sentidos, estimulados por drogas alucinógenas, música estridente, luces de colores cambiantes, etc."
Se me ocurren dos posibilidades de índole antropológico-sociológico:
1.- El hecho de observar una realidad desde la lejanía, sin implicarse en ella ni en sus consecuencias, hace que los juicios que sobre ella podamos emitir se encuentren distorsionados, que sean aparentes o, en el peor de los casos, falsos.
2.- El hecho de introducirse en una realidad, de participar de ella, impide que los juicios que sobre ella podamos emitir contengan la objetividad y la veracidad necesarias en un proceso de análisis científico.
Se me ocurriría ahora preguntarle a un científico, dados los dos postulados anteriores, obviamente contradictorios, cuál sería la mejor manera de valorar la psicodelia: ¿desde dentro o desde fuera?, in or out?, ¿objetiva o subjetivamente?
Posiblemente la solución al dilema se encuentra en el punto medio aristotélico, en el todo moderado, en el dominio y el autocontrol en las situaciones críticas. Tanto dentro como fuera, una cosa y la otra a la vez, como estar en misa y repicando y no estar en ningún sitio al mismo tiempo.
En cualquier caso, en aras de la ciencia y de ese "de todo un poco", siempre será bueno haber cumplido una cierta edad (por ejemplo 30, el paso del ecuador) y poder recoger de tu memoria un puñado de noches que podrías con delectación y sin faltar a la verdad calificar, definitivamente, de "psicodélicas".
sábado, 23 de julio de 2005