lunes, 18 de julio de 2005

There and further

Todo termina por cansar. Cansa la actividad excesiva, cansa la predecible rutina, cansa tanto el sedentarismo como el nomadismo. ¿Cansará la eternidad? Debe haber alguna fórmula mágica para soportarla con delectación, para disfrutarla cada vez como si fuera la primera, para huir de ese aburrimiento schopenhaueriano del dios que ya lo tiene todo, que ya ha estado en todas partes, que ya ha jugado a todo lo que tenía que jugar y que tiene toda una cantidad infinita de tiempo por delante y pocas novedades en perspectiva.
Por eso, porque ya era hora, porque siempre es hora, porque no se trata de tener sólo un objetivo, sino de alternar varios y alcanzarlos en el momento adecuado, por eso y porque hay veces que cerrar los ojos y soñar no es suficiente, echo un vistazo a lo que me espera y me preparo como un explorador para enfrentarme a todo lo que se cruce en mi camino.
Y allá, en lontananza, se divisan excitantes y desconocidas novedades.