Es a causa de la subjetividad de las percepciones. Lo que para otros es un agradable paseo lleno de encanto y lugares en los que detenerse a disfrutar del paso del tiempo, para mí no es más que el desagradable y obligado trayecto que une mi casa con el lugar donde trabajo.
Y es ahí, en la disparidad de caracteres, en el desfase existente entre el ocio de unos y el neg-ocio de otros, donde surge el conflicto.
Ellos me regalarían flores...
Yo les mordería en la yugular...
lunes, 4 de julio de 2005