¿Por qué la gente odia tanto a los mimos? Nunca lo he terminado de comprender. Parecen seres dulces, sensibles y simpáticos, dispuestos a actuar de forma ridícula sólo para provocar una sonrisa, y sin embargo conozco a muchos que ante la presencia de uno de estos extraños seres dejaría desatar sus instintos violentos hasta límites inhabituales.
Ya que he tomado como principio básico de mi existencia tratar de encontrar las razones ocultas en todo comportamiento, me he preguntado por qué esto es así, y he llegado a conclusiones:
· La reacción violenta es una razón defensiva. Lo que subyace, en el fondo, es el miedo al mimo.
· La máscara, la pintura, el maquillaje provocan una sensación de misterio, de secretos ocultos, de insinceridad.
· La maldad, a veces, se esconde bajo las apariencias más tiernas, de ahí que los mimos, las muñecas de porcelana y los payasos asesinos sean causa de tantas pesadillas.
Se trata, en definitiva, del común miedo a lo desconocido que tanto influye en la sociedad actual. ¿Por qué tememos a los mimos? Por la misma razón por la que cerramos nuestras puertas con llave o no paseamos de madrugada por ciertos lugares.
Por lo que pueda pasar.
martes, 11 de octubre de 2005