viernes, 18 de noviembre de 2005

Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

- Pues barajo varias opciones -me comentaba el anciano mientras se acariciaba sus barbas, largas y blancas como el hilo de Ariadna-. Cuando ya sea tan, tan viejo que el tiempo haya dejado de pasar por mí, entonces podré elegir entre ellas, ir saltando de una a otra y evitar la carga psicológica que supone realizar la misma labor durante un tiempo prolongado.
Quiero ser enterrador en Père Lachaise, cocinero mayor de la Corte del Emperador de China, especializado en la suculenta preparación del cerebro frito de mono vivo, me gustaría también ser inventor de la máquina del tiempo, bibliotecario en Alejandría, antropófago en la Polinesia, submarinista en la Antártida, Presidente de un país imaginario, un dios menor, un budista reencarnado en helecho, un escritor maldito y suicida, un bonito cadáver.
- ¿Y mientras tanto?
- Mientras tanto dedico mis horas a pensar lo agradable que sería llegar a ser uno de estos personajes y a esperar pacientemente que llegue mi momento. Porque llegará. El tiempo es inclemente pero sabio...