miércoles, 7 de diciembre de 2005

Hic et nunc

Hemos ido, hemos estado, hemos vuelto al mismo lugar de origen.
¿Y para qué?, diría el cocodrilo tomando el sol en su charca.
Pues para moverse, sólo para moverse, para levantarse una mañana y decir que estás cansado simplemente porque has hecho algo distinto de lo normal, para no derretirse con los pies en el mismo suelo, para no darte cuenta, cuando ya sea demasiado tarde, de que dejaste de cumplir tus deseos por simple pereza, o por miedo, o por cualquier otro sentimiento tan bastardo como superable...
Ahora sí, ahora ya puedo cerrar los ojos en paz, pensar con tranquilidad y descansar un par de días, sólo hasta que se levante el telón del siguiente acto...