Pues algunos lo tienen claro, fíjense, qué visionarios. Dicen que al mundo le queda bien poco, qué barbaridad, ¿no?
Dicen que somos siete mil millones o algo así, y la cifra sube de forma imparable (yo recuerdo el nacimiento del bebé cinco mil millones, y no llevo vivo siglos, ni mucho menos, otra cosa sería preguntarse cómo pueden saber que un bebé hace el 5.000.000.000 en un espacio tan vasto como un mundo). La tierra no crece, el número de humanos sí, y llegará el día (¿ha llegado ya?) en que no quepamos.
De modo que se plantean dos opciones. O alguien inventa ya el teletransportador que permite la conquista del Sistema Solar y el establecimiento de colonias en Plutón o esto estalla por alguna parte.
Y dicen algunos, qué pesimistas ellos, que hay más posibilidad de lo segundo que de lo primero.
No sé, igual todo esto no es más que ciencia-ficción, y nada está pasando, o nada nos importa. O igual todos seremos destruidos, qué más da, seguirá sin importarnos, un problema menos por el que preocuparse...
Una opción para una cacotopía futurista: el genoma está tan controlado que los humanos pueden tener treinta años eternamente, si quieren, sin enfermedades ni degeneracíón. Entonces deciden castrar sistemáticamente a todos los habitantes de la tierra y dejar una población fija de varios miles de millones, y no más, que sólo son renovados en circunstancias muy concretas, y por creación de vida artificial. ¿Qué les parece? ¿Improbable? No diría yo tanto...
viernes, 9 de diciembre de 2005