sábado, 21 de enero de 2006

Arte y libertad

Sólo el artista es completamente libre, porque únicamente él tiene la capacidad de crear de la nada, de inventar, de ofrecer al mundo, y ofrecerse a sí mismo, un producto completamente nuevo y original. El resto sólo elige entre las opciones que les son presentadas, son otros los que deciden qué opciones son válidas y qué opciones han de ser descartadas. Los otros, pues, carecen de libertad, o al menos son tan sólo parcialmente libres.
La libertad del artista es tal que incluye la posibilidad de dejar de crear por decisión propia, que es la muestra suprema de libertad, la libertad negativa, la libertad de poder elegir cuándo, y de qué forma, dejar de ser libre.
¿Es, pues, toda creación original una obra de arte? Sí, podríamos considerar, siempre que esta haya sido creada con absoluta libertad, lo cual, por cierto, es realmente difícil de conseguir, especialmente a causa de la gran cantidad de elementos que en nuestra vida cotidiana influyen sobre nosotros modificando nuestra actitud y nuestra visión del mundo. Por eso las obras de arte son tan escasas, y tan meritorias.
Vivir en total libertad, por tanto, es un arte. Pocos lo practican, y sólo un puñado de personas a lo largo de la historia podría decir, y con reservas, que han llegado a ser virtuosos a la hora de dominarlo. Morir, por cierto, también puede convertirse en todo un producto artístico. Y eso sí que tendría mérito...