La gente dice que hablo solo. Se equivocan, como de costumbre. La gente no suele saber nada. En general, me refiero, concebida como un ente grupal y abstracto, como un fenónemo de masas. Quizás, si buscas mucho, y bien, si extraes una unidad de esa masa informe, encuentras individuos interesantes (tampoco muchos, seamos sinceros), pero la masa atonta, aliena y tiene una propiedades anestésicas verdaderamente preocupantes.
Por supuesto que no hablo solo. No sé como se atreven ni tan siquiera a insinuar tal cosa. Hablo conmigo mismo, que es algo muy distinto. Y me respondo, y me planteo nuevas alternativas, y en ocasiones llego a discutir.
Hoy me he enfadado conmigo. Me he dicho cosas que me han sacado de quicio y, he de admitirlo, mi relación con mi yo se ha visto bastante deteriorada. Ya no soy tan amigo mío como lo era.
Espero que sólo se trate de un berrinche temporal, que todo vuelva a la normalidad, que sea como en los viejos tiempos. Mientras tanto, creo que me vendría bien no verme durante algún tiempo, mantenerme alejado de mí mismo y de mis insoportables rarezas...
viernes, 27 de enero de 2006