martes, 31 de enero de 2006

Sístole

"El paciente, estimados colegas, sigue vivo. Es la única conclusión a la que podemos llegar. Técnicamente, sin embargo, tampoco podemos decir que se encuentre en coma, pues sus funciones vitales siguen las pautas normales, así como su actividad cerebral y nerviosa.
El paciente carece de movimiento, de respuesta y, podríamos decir, de conexiones, pues ni siquiera responde a estímulos externos como el dolor o los relacionados con los órganos sensoriales. Los recibe, los administra, su cuerpo reacciona ante ellos, pero su mente no.
De este modo, el paciente llega a mostrar hematomas, a sangrar, podría desangrarse y seguiría tumbado en su cama, aparentemente muerto mientras su corazón, su cerebro y el resto de órganos funciona a pleno rendimiento.
Descartamos, pues, cualquier origen físico de la patología y nos centramos en el aspecto psicológico. Así, estimados colegas, he aquí nuestro diagnóstico:
Psicosis esquizofrénica paranoide, de etiología y fisiopatología indefinida pero caracterizada por la presencia de ideas delirantes y por la alteración del juicio de realidad.
En definitiva, estimados colegas, hemos llegado a la conclusión de que el paciente se encuentra efectivamente vivo y físicamente sano, tan sólo que, del mismo modo que hay pacientes que creen ver gentes inexistentes, que oyen voces que sólo están en su cabeza, que tienen por vivos a familiares ya muertos, nuestro paciente ha construido una realidad en la que su corazón se ha parado, y en la que él yace en el lecho eterno de los muertos, pese a que, para nosotros, y realmente, está tan activo como alterado su juicio."