domingo, 29 de octubre de 2006

Lebensraum o La suave caricia del niño burbuja

- No me toquéis -dijo el ermitaño al ver entrar en su estancia a los inoportunos y curiosos visitantes. - No pienso ejercitar el sentido del tacto. Es traicionero, falaz, es el único de los cinco sentidos que no se centra en un órgano concreto, localizado, que se extiende por toda la epidermis como un reguero de polvora bifurcado infinitas veces mediante complejísimas conexiones. No, no me toquéis. Ni siquiera me miréis, pues hay miradas táctiles, que abrazan, que dan calor y erizan los cabellos. He de renunciar al tacto, encerrarme en una burbuja que limite mi espacio vital y me aleje de los demás, pues he venido aquí abandonando la vida, alejándome de ella, y ya sabéis que la visión puede engañar, también el oído, incluso el olfato y el gusto, pero el tacto, el tacto, tocar y sentir que se toca, es lo único que, a cada segundo, me recuerda que aún sigo vivo.

domingo, 22 de octubre de 2006

Añoranza

¿Echaban en falta los televisores en el siglo XIX? Les dirán que no, que su vida estaba regida por cánones diferentes a los nuestros. ¿Y los coches en el siglo XV? ¿Y los vuelos intercontinentales en el antiguo Egipto?
Les responderán que nadie añora aquello que nunca tuvo, especialmente si es incapaz tan siquiera de imaginarlo.
Pero la imaginación no tiene fronteras, y la añoranza tampoco, así que podemos imaginarlo casi todo, y echarlo en falta.
¿Cómo podían vivir sin frigoríficos, sin vehículos a motor, sin teléfonos móviles (¡por Dios!)?
Yo desde luego, estoy deseando tener ya mi primer transportador de partículas, ese que me permitirá en sólo unos segundos trasladarme a cualquier lugar del planeta (o del exterior). No veo el día en que entre en la tienda y diga: "Un teletransportador, por favor". Bueno, no, lo pediré por telepatía, que por supuesto es una cualidad que también añoro y que dejará absoletos tanto el mercado tradicional como el cibernético.
Espero que todo esto se invente antes de mi muerte. O al menos, que se invente, ya de una vez, la inmortalidad, que ya es hora. A ver si viene alguien del futuro, de cuando esté en el mercado la máquina del tiempo a precio asequible, y me cuenta cuánto queda para que esto suceda...

lunes, 16 de octubre de 2006

Aircraft

Señores pasajeros, les informamos de que tomaremos tierra en unos minutos. En estos momentos nuestro capitán, así como su equipo de vuelo, se encuentran indispuestos debido a una infección gastrointestinal de la que esperamos que se recuperen prontamente para iniciar las maniobras de aterrizaje. No pensamos, repito, no pensamos que el causante de la afección sea ningún elemento integrante de la comida que se les ha servido a ustedes. En cualquier caso, un equipo de investigadores trata de dar solución al enigma. Tampoco se preocupen por el tifón que pueden observar soplando a su derecha, ni por el humo que se desprende de uno de nuestros motores en el lado izquierdo. Ambas vicisitudes serán convenientemente solventadas por la torre de control y nuestro equipo técnico, siempre que consigamos definitivamente establecer conexión con ellos.
Nada más, esperamos que el vuelo les haya sido grato y que continúen viajando en nuestra compañía. Muchas gracias.

martes, 10 de octubre de 2006

Fortuna

Cuentan que, cada sesenta años, la diosa Fortuna desciende de las cimas olímpicas y se pasea por las calles estrechas y sencillas de un pequeño pueblo a orillas del Mar Egeo, hasta desaparecer entre los bosques que lo rodean.
No es fácil reconocerla, pues la diosa, maestra conocedora del espíritu humano de todas las épocas, sabe pasar desapercibida, pero quienes, a lo largo de la historia, afirman haberla visto, la describen como una mujer joven, elegante, de correcta indumentaria y trato irreprochable.
Cuentan que aquel que, durante su breve deambular, se acerca a ella y le dirige la palabra, o simplemente la saluda con cortesía, recibe el don de la eterna fortuna. Naturalmente, dadas las circunstancias, son los habitantes del pueblo quienes, la mayoría de las veces, reciben semejante regalo divino.
Es tanta la suerte que durante los siglos se ha ido desparramando en aquel lugar que sus habitantes, ya sea por el encuentro personal con la diosa o por el establecido por alguno de sus ancestros, presumen de ser los más afortunados del mundo.
Son tan, tan afortunados que, según dicen, poseen todo lo que han podido desear y, aún así, reposan en el anonimato.

viernes, 6 de octubre de 2006

Efemérides

¿Qué pasó el día de mi nacimiento?
¿Se alinearon los astros?, ¿las estrellas dirigieron sus puntas hacia mí?, ¿se produjeron cambios trascendentales en el mundo?
Pues el día de mi nacimiento murió un político en sudáfrica, y un poeta estadounidense cuyo nombre desconocía. Nació un futbolista de la Primera División, y un hijo de un miembro de los Beatles cumplió años. ¡Ah, y hubo un cambio de Primer Ministro en Nepal!
No, definitivamente no.
El día de mi nacimiento no sucedió absolutamente nada interesante...

lunes, 2 de octubre de 2006

Cuestión de volumen

La próxima vez que me pidas que hable bajito, voy a gritar. Lo haré tan fuerte que mis ecos se repetirán en Nueva Zelanda, y en Laos mirarán al cielo buscando las causas de ese sonido perturbador. Mi grito será tan atronador que reventará mis propios tímpanos sólo para poder seguir gritando sin sentir la más leve molestia.
La próxima vez que me pidas que hable bajito, te desobedeceré. Me subiré a una mesa y todos dirigirán hacia mí sus miradas desinteresadas, esperando a oír lo que tengo que decirles. Y no puedo decepcionarles, claro, esperan algo de mí.
Se acabaron los susurros, las medias palabras, el sottovoce y los murmullos malinterpretables. La próxima vez que tenga algo que decir, algo que realmente merezca la pena, algo digno de ser compartido, ni se te ocurra pedirme que hable bajito.
Con la cantidad de discursos vacuos que suenan por ahí sin que nadie les obligue a detenerse...