Miedo a la muerte, pero también a lo que la vida nos puede deparar; miedo al dolor, por supuesto, pero también a que la ausencia de este sea el preludio de su llegada; miedo a los demás y a sus crueldades, aunque, igualmente, miedo a uno mismo y a sus posibles reacciones; miedo a la oscuridad y a lo desconocido tanto como miedo a la luz cegadora del conocimiento; miedo a lo que pueda pasar, y miedo a que lo que ya pasó pueda influirnos negativamente; miedo a tener miedo y ser cobarde, y miedo a no tenerlo y convertirse en un descerebrado temerario.
No sé si tengo más miedo a cerrar los ojos y entregarme a lo que pueda pasar, o a abrirlos y comprobar que, en efecto y como siempre, lo que ha pasado no era, en absoluto, aquello que yo esperaba.
lunes, 29 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
Consumación
Pensó que si con cada movimiento respiratorio, con cada espiración, con cada aliento que expulsaba se iba un trocito de él, entonces llegaría el momento en que se encontraría vacío, desinflado como un globo, y se extinguiría o, peor aún, quedaría reducido a un pellejo informe tirado en el suelo.
Así que recogía su aliento, esos trocitos de alma que se escapaban con cada cantidad de aire expulsado, y los guardaba en una caja. Cuando tuvo los necesarios, se recompuso a sí mismo, un doble hecho con el alma que a él se le iba a cada segundo.
Cuando se vio a sí mismo, o a alguien igual que él, salir de la caja, levantarse, sonreír y bajar a la calle a dar un paseo comprendió que, simplemente, se había convertido en un desalmado.
Así que recogía su aliento, esos trocitos de alma que se escapaban con cada cantidad de aire expulsado, y los guardaba en una caja. Cuando tuvo los necesarios, se recompuso a sí mismo, un doble hecho con el alma que a él se le iba a cada segundo.
Cuando se vio a sí mismo, o a alguien igual que él, salir de la caja, levantarse, sonreír y bajar a la calle a dar un paseo comprendió que, simplemente, se había convertido en un desalmado.
viernes, 19 de octubre de 2007
Se vive cuando se espera algo bueno, y si no se espera nada, no es una vida
¿Alguna vez se han levantado de la cama teniendo el día perfectamente planeado, hora a hora, casi minuto a minuto, con todas las obligaciones, los descansos, los encuentros e incluso las conversaciones detalladas en la mente a la perfección? Supongo que sí, unos con más frecuencia que otros, desde luego, pero todos solemos, en cierta medida, dedicar unos minutos, al final de la jornada, a recapitular lo pasado y planear lo futuro.
¿Alguna vez les ha sucedido que un día planeado termina por resultar completamente distinto a lo que debía ser? El día menos pensado, el más insulso. Cuando parece que todo está bajo control... ¡zas!, aparece el imprevisto, se muestran los imponderables, el azar juega su baza.
A veces los cambios son a mejor; a veces, la mayoría de las veces, a peor.
Y sin embargo uno tiene la sensación de que las pruebas están para superarlas, de que es necesario, imprescindible, hacer planes para luego comprobar que uno tiene, todavía, fuerzas para sobreponerse a su destrucción...
¿Alguna vez les ha sucedido que un día planeado termina por resultar completamente distinto a lo que debía ser? El día menos pensado, el más insulso. Cuando parece que todo está bajo control... ¡zas!, aparece el imprevisto, se muestran los imponderables, el azar juega su baza.
A veces los cambios son a mejor; a veces, la mayoría de las veces, a peor.
Y sin embargo uno tiene la sensación de que las pruebas están para superarlas, de que es necesario, imprescindible, hacer planes para luego comprobar que uno tiene, todavía, fuerzas para sobreponerse a su destrucción...
domingo, 14 de octubre de 2007
Silencio... y acción
El tipo le dijo que era director de cine, que le había estado observando y que había decidido hacer una película sobre su vida.
- ¿Sobre mi vida? Pero mi vida es muy aburrida...
Siempre iba por ahí diciendo que su vida era aburrida, era una especie de penitencia autoimpuesta que le ayudaba a mantener los pies en el suelo, a derribar los castillos en el aire antes incluso de concluir los cimientos. Y la verdad era esa, su vida era decididamente aburrida, insulsa, tanto su vida presente como la pasada, al menos hasta donde alcanzaba a recordar. Y el futuro no era mucho más prometedor. Por eso le había sorprendido la propuesta del director de cine.
- Lo sé, precisamente por eso...
Y el tipo le explicó que el cine ya no quería grandes historias, que interesaba la gente normal, común hasta el hastío, una vida sin estridencias. Quizá era así porque el público se sentía mejor cuando veía en la pantalla caracteres frágiles, sin expectativas, o lo mismo era que el séptimo arte estaba en decadencia, quién sabía, él sólo quería hacer una peli y su vida era ideal.
Y aquel tipo, que siempre se había considerado aburrido y nunca se había cansado de decirlo se sintió mal al oír su propio discurso en boca de otro.
- Bueno, bueno, que mi vida tampoco es tan aburrida...
Y buscó tantas razones para convencer de ello al director que incluso se convenció a sí mismo.
La película, por cierto, no se rodó por falta de fondos...
- ¿Sobre mi vida? Pero mi vida es muy aburrida...
Siempre iba por ahí diciendo que su vida era aburrida, era una especie de penitencia autoimpuesta que le ayudaba a mantener los pies en el suelo, a derribar los castillos en el aire antes incluso de concluir los cimientos. Y la verdad era esa, su vida era decididamente aburrida, insulsa, tanto su vida presente como la pasada, al menos hasta donde alcanzaba a recordar. Y el futuro no era mucho más prometedor. Por eso le había sorprendido la propuesta del director de cine.
- Lo sé, precisamente por eso...
Y el tipo le explicó que el cine ya no quería grandes historias, que interesaba la gente normal, común hasta el hastío, una vida sin estridencias. Quizá era así porque el público se sentía mejor cuando veía en la pantalla caracteres frágiles, sin expectativas, o lo mismo era que el séptimo arte estaba en decadencia, quién sabía, él sólo quería hacer una peli y su vida era ideal.
Y aquel tipo, que siempre se había considerado aburrido y nunca se había cansado de decirlo se sintió mal al oír su propio discurso en boca de otro.
- Bueno, bueno, que mi vida tampoco es tan aburrida...
Y buscó tantas razones para convencer de ello al director que incluso se convenció a sí mismo.
La película, por cierto, no se rodó por falta de fondos...
lunes, 8 de octubre de 2007
El banquete
Alguien se está dando un banquete, un ágape extraordinario de índole platónica con todo tipo de manjares, naturales e intelectuales, y la compañía más selecta. Allí se reclinan, y conversan agradablemente mientras devoran con calmada delectación los alimentos que parecen surgir a su alrededor por generación espontánea. Cualquiera les diría habitantes del paraíso terrenal, algo oscuro, quizá, pero cálido y acogedor...
En mi interior alguien se está dando un banquete. Gusanos, tal vez, o bacterias impías, o espíritus que del más allá vinieron a habitar dentro de mí. Alguien se está dando un banquete, y yo soy el alimento...
En mi interior alguien se está dando un banquete. Gusanos, tal vez, o bacterias impías, o espíritus que del más allá vinieron a habitar dentro de mí. Alguien se está dando un banquete, y yo soy el alimento...
miércoles, 3 de octubre de 2007
El descanso del guerrero
Decir "no" una vez no es claudicar, ni rendirse, ni someterse ante los obstáculos y las inclemencias. Decir "no" una vez, en el momento adecuado, cuando el entorno, el cuerpo y la mente no andan sino a medio gas, es un gesto racional, un guiño al destino, es el descanso del dragón de siete cabezas que, habiendo perdido seis, pretende recuperarlas durante la noche, es la estrategia del general que quiere hacer pensar al enemigo que sus fuerzas han declinado, es el respiro que se toma el guerrero para, tan pronto como sea posible, volver a resurgir como el ave fénix más poderoso, cargado de ansia, capaz de llevar a cabo la mayor de las hazañas y, además, disfrutar con ella.