lunes, 26 de mayo de 2008

Alguien prendió la llama

Alguien tuvo que ser. La existencia era tan pacífica, tan cómoda... y de repente alguien prendió la llama, alguien posibilitó la chispa que inició las hostilidades, porque todo efecto ha tenido anteriormente una causa, un origen, de algún lugar procede todo el bien, pero también todo el mal, todas las alegrías y todas las tristezas, y habrá quienes pretendan obtener los méritos de las primeras y eludir las responsabilidades derivadas de las segundas...
Sin pretender juzgar al culpable, sin emitir alabanzas vanas ni acusaciones infundadas, lo más que podemos hacer es clamar por nuestra inociencia, lavarnos las manos, asumir que nosotros no queríamos, que no tenemos nada que ver, que ni siquiera rellenamos las instancias necesarias para estar vivos, que simplemente nos ha tocado y, sobre todas las demás consideraciones, que nosotros no comenzamos el fuego...

lunes, 19 de mayo de 2008

El toque de la muerte

Ayer la muerte se me acercó por la espalda. Me tocó en el hombro, con su dedo huesudo. Yo me giré y entonces la vi, su rostro cadavérico vuelto hacia mí con una mueca entre la sonrisa grotesca y el asco.
Yo sí que le sonreí. Le sonreí de verdad, francamente, como quien se reencuentra con un amigo largo tiempo buscado. Pensé que me agarraría del cuello, me arrastraría y me llevaría a sus dominios, allí donde no existe el tiempo ni el dolor, donde ella dicta las leyes con soberana cordura.
Pero no fue así. No me agarró, y su figura liviana se fue alejando y desvaneciéndose poco a poco, hasta desaparecer de mi vista.
Y yo me quedé sólo. Sólo y vivo. Como quien acabara de perder a un amigo y tuviera que iniciar cuanto antes su búsqueda incesante...

lunes, 12 de mayo de 2008

El fin de la historia

"¿Qué pensarán de nosotros en el futuro?", me pregunto últimamente. Y no me refiero a qué pensarán de mí como persona, que me parece que eso está claro, que en un par de generaciones como mucho después de mi muerte pasaré al reino del olvido, sino cómo recordarán la sociedad actual, esta de los siglos XX y XXI.
La verdad es que el siglo XX no empezó muy bien, aunque tampoco sé si desde entonces ha mejorado mucho. ¿Seremos recordados como la sociedad de los avances tecnológicos, de la informática y de internet? ¿O como la sociedad del capitalismo y la búsqueda del bienestar? Y las artes, ¿cómo pasarán a la historia? ¿Estaremos en la sociedad de la libertad artística o en la del sometimiento a los intereses económicos?
Me sitúo en el siglo XXV y trato de pensar en la visión que podrían tener con una perspectiva de 400 años. Y siento, sobre todo, curiosidad por saber si para la posteridad somos buenos o malos, si tendremos las culpas de todo, si llegaremos al fin de la historia por encontrar la sociedad perfecta o por destruirla, si el mundo seguirá existiendo en el siglo XXV...

lunes, 5 de mayo de 2008

Plan B

Una vez asumido que cualquier plan que elabores, ya sea a corto o a largo plazo, ya sea más o menos complejo, ya sean más o menos las posibilidades apriorísticas que tenga de llegar a buen término, acaba por salir al revés de como había sido previsto o, lo que es lo mismo, acaba por salir mal, es necesario concluir que, si merece la pena dedicar esfuerzos mentales y físicos a su realización es, simplemente, por la ilusión de hacerlo, esto es, porque el ser humano no sólo vive de las cosas que hace de facto, sino también de las cosas que imagina hacer y que, en definitiva, suelen ser más en cantidad y mayores en importancia, aunque se perciban positivamente imposibles.
Uno llega a preguntarse si podría vivir, como conclusión, sin imaginar ser alguien que no es, alguien que emprende proyectos que él nunca emprendería.