viernes, 5 de septiembre de 2008

Al otro lado de los sueños

Se quedó dormido mientras leía. No era la primera vez que le sucedía, pero en aquella ocasión las últimas palabras que había recogido de su lectura comenzaron a bailar en su mente, a fermentar mientras el sueño le vencía.
Lo normal hubiera sido verlas desvanecerse con el tiempo, pero no fue así. El personaje del libro no cesó de vivir, no detuvo su historia mientras el lector dormía, sino que continuó desarrollándose en la imaginación de este. Se sucedieron los episodios, las anécdotas, las conversaciones, las ideas...
Al despertar, volvió corriendo a su libro. Pero aquello no era lo que había soñado. El personaje, a partir de entonces, se convirtió en algo aburrido, predecible, insulso. Hasta que decidió tirar el libro a la basura y regresar al mundo de los sueños. Tal vez después se decidiera a escribir lo que había soñado. Eso sí que sería realmente interesante.
Tal vez las mejores historias están en los sueños, y los mejores sueños reposando en anaqueles en forma de libros que fueron olvidados después de ser soñados...