lunes, 8 de septiembre de 2008

Desaparición

Quiso saber por qué tanta gente había desaparecido de su vida. Indagó, meditó, sacó sus propias conclusiones, extrajo sus propias hipótesis. Cada noche imaginaba las posibles razones, trataba de crear un destino distinto para cada uno de los desaparecidos. Al no poder confirmarlos, nuevos destinos, con sus nuevas causas, surgían a la noche siguiente y se añadían a los anteriores.
Un tiempo después los desaparecidos habían aumentado, las hipótesis sobre estas desapariciones eran infinitas, y él había dejado de dormir por las noches para progresar en sus teorías.
Y el caso es que, por más que meditara sobre ello, siempre había alguien que, periódicamente, desaparecía para no volver.
Un día, al despertar de un sueño intranquilo, se le ocurrió que quizá los demás no habían desaparecido de su vida, sino que había sido él, con su actitud, quien había desaparecido de las vidas de los demás. Aquella era un hipótesis verdaderamente revolucionaria, mucho más innovadora que las hipótesis que se le habían ocurrido hasta aquel momento. Se prometió a sí mismo que aquella noche reflexionaría sobre ella, y si merecía la pena la archivaría junto al resto de hipótesis verosímiles.