lunes, 15 de septiembre de 2008

Todo lo que puedas pensar por ti mismo ya fue pensado por Borges hace ochenta años

Cuenta Borges que se encontró con un anciano que se encontraba sentado en un parque, y que conversó con él lo suficiente como para llegar a la conclusión de que se trataba de él mismo, del propio Borges, ya en los últimos años de su vida.
No creo que nadie tenga preparadas las preguntas que hacer en el caso de encontrarse a sí mismo cincuenta años mayor, de modo que el propio Borges inició, más que un interrogatorio, una conversación de viejos amigos. Recuerdo una frase: "te vas a quedar ciego", y un consuelo: "en realidad, la ceguera no es tan mala".
Un servidor no tiene la menor intención de cumplir nunca ochenta años, así que difícilmente podría encontrarme con mi yo de dentro de cincuenta años. A no ser, claro, que se tratara de una proyección lógica de aquello que nunca será pero que podría haber sido, aunque no creo que fuera eso lo que imaginó Borges en su experiencia, o sí, quién sabe, precisamente ese toque de inefabilidad es lo que convierte a Borges en alguien especial.
Eso sí, me daría miedo preguntar nada. No es que no me interese mi futuro, de hecho estaría encantado conociendo la fecha de mi muerte, pero ochenta años son tantos años, y es tiempo más que suficiente para cometer tantos errores de los que arrepentirse...
- ¿Y usted qué tal, abuelo?
- Pues nada, sobreviviendo...
- Como todos, abuelo. Todos somos supervivientes hasta que dejamos de serlo. En realidad, sobrevivir tampoco tiene tanto mérito, y, de hecho, tampoco es algo tan "deseable", si lo piensas bien...