Creo que estoy preparado para flotar en el aire ingrávido del espacio exterior. Probablemente lo he estado siempre, pero no es algo que uno sepa, claro, hasta que no cae en ello y lo intenta.
Y no sólo eso, sino que creo que voy a intentar trasladarme, ya se sabe que en el espacio exterior el tiempo transcurre de forma diferente, y saltar de estrella en estrella, de asteroide en asteroide, soplando el polvo que dejan los cometas a su paso, huyendo de la basura espacial y contemplando las fantásticas construcciones que conforman las galaxias.
He de tener cuidado y estar alerta, no obstante. La pérdida de la Tierra como punto de referencia tendría consecuencias catastróficas. Podría acabar desorientado en una extensión infinita, quizá nunca volvería a encontrar mi planeta.
Aunque, bien mirado, tampoco importaría tanto. En realidad he pasado más tiempo de mi vida en la Luna que con los pies posados firmemente en la tierra...
viernes, 12 de septiembre de 2008