lunes, 24 de noviembre de 2008

De mayor quiero ser un personaje de Tim Burton

Siempre tan dulces, tan lánguidos, tan melancólicamente siniestros. Creo que voy a empezar a clavarme agujas en los dedos, y seré una especie de Eduardo Manostijeras, encerrado en mi castillo y emergiendo de allí, de tanto en tanto, sólo para probar las amarguras de la vida entre humanos. O me arrancaré la cabeza y la llevaré siempre bajo el brazo, y cada mañana, nada más despertar, cepillaré mis dientes a conciencia y los limaré para tenerlos terroríficamente afilados, de modo que todos me tengan el miedo debido, y especialmente en las noches de Halloween, cuando coloque mi cabeza, cual calabaza, a las puertas de mi mansión para asustar a los niños tontos que vienen a pedir caramelos.
O no, mejor no, mejor cogeré esas agujas y me las clavaré en los ojos, y seré el niño acerico, tan blandito y sofisticado al mismo tiempo, uno de esos niños friquis bartonianos, como el niño carbón, negro y redondo a simple vista, pero que cuando se acaloraba se ponía rojo como una brasa y echaba humo por las ojeras. El muy bobo se enamoró cándidamente de la niña cerilla, y ella le correspondió durante un tiempo, hasta que tras un abrazo la cabeza de ella, repleta de fósforo, ardió al frotarse con las brasas de él...