martes, 9 de diciembre de 2008

Consejos inútiles para problemas inexistentes

¿Qué puede hacer uno cuando decide escribir su autobiografía, pero nada más comenzarla se da cuenta de que es una basura?
En primer lugar, el sujeto en cuestión tiene que discernir si lo que es una basura es la autobiografía, esto es, su estructura o su estilo, o por el contrario, su vida, es decir, el objeto de la antedicha autobiografía.
Lo más normal es que la basura se extienda de igual modo tanto por un lado como por otro.
Posibles soluciones:
1.- Abandonar tan pronto como sea posible el proceso de escritura. Esta es una solución rápida, aunque algo frustrante. También se puede abandonar rápidamente la vida, lo cual es más rápido, si cabe, al tiempo que más efectivo y, por consiguiente, altamente aconsejable.
2.- Copiar la vida de otro y, de paso, su autobiografía. Es una estafa, desde luego, pero al menos evita el aburrimiento de una vida monótona. El posible riesgo de enfermedades mentales derivadas de los trastornos de personalidad es, casi tanto como una contraindicación, un estímulo.
3.- Inventarse una vida. No será la de uno mismo, no será la de otro, pero probablemente, a no ser que el sujeto sea especialmente obtuso, será satisfactoria en grado sumo. El riesgo, en este caso, se centra en la esquizofrenia paranoide.
De modo que nos movemos entre la frustración, el suicidio, la esquizofrenia y la paranoia. No me extraña, pues, que la mayoría de la gente, ante el temor que provocan los términos recién mencionados, opte por no iniciar su autobiografía para no descubrir lo que ya saben: que su vida es una basura.
Yo, sin embargo, recomendaría esta práctica encarecidamente.