jueves, 11 de diciembre de 2008

Soy quien soy o la creación de uno mismo desde la nada

Eres un tipo curioso, desde luego. Pero curioso no es ni bueno ni malo, es uno de esos términos ambiguos de una tibieza que siempre vale pero que nunca sirve. Los tibios nunca fracasarán. Los tibios, por supuesto, tampoco triunfarán nunca.
Y ahora vienes y me dices que no sabes quién eres, si eres lo que escribes o si eres lo que dices, si eres el que se levanta por la mañana o el que trasnocha por las noches, si eres el que te fuiste el viernes o el que regresaste el lunes.
Y sostienes que la clave de la supervivencia está en reinventarse a sí mismo. Pero, ¿cómo reinventarte si no sabes quién eres? ¿Es que no ves que caminas a ciegas, y que tropiezas con cada piedra del camino?
¿Sabes qué te digo? Que sobrevivir no importa. Sobrevivir es un objetivo absurdo sacado de las absurdas pelis de acción. Sobrevivir es de necios que no miran más allá. Sobrevivir en vida, claro, porque sobrevivir a la muerte es otro tema...
Y ahora, ¿qué? ¿Cada cuánto te reinventas últimamente? ¿Cada año? ¿Cada hora? Pero qué ingenuo eres... ¡cada segundo habrías de reinventarte, pues cada instante que pasa mueres una vez y para siempre!
Y sigues diciendo que no sabes quién eres, ni siquiera sabes si eres quien escribe estas líneas, si eres yo en realidad, o si yo no existo, o si no existes tú... Qué más da, deja de recordar, aquel que ves en tus recuerdos ya está muerto. Tampoco mires hacia adelante, pues aquel que quieras imaginar no serás tú, tú mueres a cada instante.
Quizá eso mismo sea reinventarse.