El otro día me habló Dios. ¿Tuve que ir a una iglesia? No. ¿Predicar en el desierto? No. ¿Someterme a privaciones o padecimientos? Ni mucho menos. Dios me envió un SMS directamente a mi móvil. Supongo que se ha modernizado, que ya le tocaba...
Hombre, que Dios te tenga en su agenda es un honor, ¿no? Aunque igual se limita a enviar spam a números al azar, que todo puede ser.
El caso es que me dijo que ya estaba cansado. Cansado de nosotros. Que nos había dejado acojonados con un par de amagos apocalípticos y que ahora se había aburrido y se dedicaba a otros mundos que él también había creado y que le resultaban más entretenidos.
Lo comprendo. En realidad, supongo que esto de crear mundos es como lo de crear blogs, que ya que puedes pues no te conformas con crear sólo uno...
De todos modos, tampoco me dijo nada nuevo. Era algo que yo ya intuía. Estamos solos. Llegados a este punto, sólo vislumbro dos posibles opciones: una, someternos de una vez al ansiado reinado del Anticristo; dos, sumirnos en la más absoluta desidia.
Yo elegiría la primera, aunque a mí me da que, aunque sólo sea por miedo, la gente se ha decantado, ya hace tiempo, por la segunda...
lunes, 25 de febrero de 2008
martes, 19 de febrero de 2008
Por un momento de gloria
El orador subió al estrado, con la cabeza gacha y restos aún del ligero rubor que bañó sus mejillas mientras solicitaba permiso para tomar la palabra. Sin levantar la vista, con evidente timidez, se dirigió al auditorio:
"Estoy aquí en busca de lo que considero justo. Todas las personas, hasta las más monótonas, hasta las más insignificantes, han gozado, según la tradición, de un momento de gloria. Todo hombre puede mirar atrás al final de su vida y recordar ese momento en el que se sintió importante, envidiado, casi inmortal como un Dios. ¿Y yo? Yo miro atrás y sólo veo la más insulsa realidad, sin grandes fracasos, sí, pero sin glorias para la historia.
¿No tiene todo el mundo derecho a su momento de gloria?
De modo que levanto mi voz, en mi nombre y en el de los que sienten como yo. ¡Reclamemos nuestro momento de gloria! ¡La vida nos lo debe! ¡Pidamos lo que nos corresponde!"
En ese momento, mientras el orador levantaba la voz, la vista y el ánimo, el auditorio se puso en pie y se desató en aplausos y ovaciones. Y el orador se adelantó un par de pasos, alzó los brazos para saludar a su público enfervorizado y disfrutó, precisamente, de aquello que había venido a buscar.
"Estoy aquí en busca de lo que considero justo. Todas las personas, hasta las más monótonas, hasta las más insignificantes, han gozado, según la tradición, de un momento de gloria. Todo hombre puede mirar atrás al final de su vida y recordar ese momento en el que se sintió importante, envidiado, casi inmortal como un Dios. ¿Y yo? Yo miro atrás y sólo veo la más insulsa realidad, sin grandes fracasos, sí, pero sin glorias para la historia.
¿No tiene todo el mundo derecho a su momento de gloria?
De modo que levanto mi voz, en mi nombre y en el de los que sienten como yo. ¡Reclamemos nuestro momento de gloria! ¡La vida nos lo debe! ¡Pidamos lo que nos corresponde!"
En ese momento, mientras el orador levantaba la voz, la vista y el ánimo, el auditorio se puso en pie y se desató en aplausos y ovaciones. Y el orador se adelantó un par de pasos, alzó los brazos para saludar a su público enfervorizado y disfrutó, precisamente, de aquello que había venido a buscar.
miércoles, 13 de febrero de 2008
El pesimismo es un humanismo
Me cansan las personas que sonríen todo el tiempo, que sonríen sin razón, quiero decir, como si dormitaran en un eterno estado de beatitud. Las he aguantado toda mi vida pero ya empiezan a cansarme, porque les preguntas y no te dan explicaciones, porque son felices y no ellas mismas no saben encontrar las razones, porque hasta en las peores situaciones se esfuerzan por sacarle un absurdo e inexistente lado positivo a las cosas, y lo peor es que lo hacen con buena voluntad y total sinceridad.
¿Pero como puede alguien creer que somos felices?
La gente que sonríe todo el rato, los que se definen a sí mismos como felices, me cansan tanto, en definitiva, como la gente que no para de llorar lamentándose de lo desgraciados que son, de lo mal que les trata la vida y de la tragedia que les ha caído encima.
Llorar por llorar es probablemente más estúpido que reír por reír, y a mí me inquietan los dos gestos, y me hacen desconfiar. Jamás pondría mi confianza en alguien que ríe o que llora sin parar. Imaginen entonces lo que pienso de aquellos que pasan de la risa al llanto y ni siquiera se dan cuenta...
¿Pero como puede alguien creer que somos felices?
La gente que sonríe todo el rato, los que se definen a sí mismos como felices, me cansan tanto, en definitiva, como la gente que no para de llorar lamentándose de lo desgraciados que son, de lo mal que les trata la vida y de la tragedia que les ha caído encima.
Llorar por llorar es probablemente más estúpido que reír por reír, y a mí me inquietan los dos gestos, y me hacen desconfiar. Jamás pondría mi confianza en alguien que ríe o que llora sin parar. Imaginen entonces lo que pienso de aquellos que pasan de la risa al llanto y ni siquiera se dan cuenta...
miércoles, 6 de febrero de 2008
¿Existen arañas en la luna?
Un AVE sale de la madrileña estación de Atocha en dirección a la luna a las 18:01, con una velocidad de aceleración de 2 km/s2 que baja a 0 cuando el tren alcanza los 200 km/h. Un minuto antes, a las 18:00, con la puntualidad que da el extraño paso del tiempo en la ingravidez, sale otro AVE de la luna en dirección a Atocha. La aceleración es más lenta, precisamente por la ausencia de gravedad y las dificultades para establecer el ancho de vía adecuado en la escarpada superficie lunar, de 0,5 km/s2, hasta que el AVE alcanza los 325 km/h.
¿Cuándo chocarán ambos trenes, ya que circulan en la misma dirección y distinto sentido, si tenemos en cuenta que la distancia de Madrid a la luna es de 350.000 kms.? ¿Cómo influirá sobre sus carrocerías la salida del campo gravitacional terrestre, en el primero, y su correspondiente entrada, en el segundo, siempre teniendo en cuenta que tal cambio de estado sólo se producirá en uno de los trenes dependiendo de dónde se produzca el choque? ¿Cuántas víctimas habrá? ¿Existen arañas en la luna?
¿Cuándo chocarán ambos trenes, ya que circulan en la misma dirección y distinto sentido, si tenemos en cuenta que la distancia de Madrid a la luna es de 350.000 kms.? ¿Cómo influirá sobre sus carrocerías la salida del campo gravitacional terrestre, en el primero, y su correspondiente entrada, en el segundo, siempre teniendo en cuenta que tal cambio de estado sólo se producirá en uno de los trenes dependiendo de dónde se produzca el choque? ¿Cuántas víctimas habrá? ¿Existen arañas en la luna?