sábado, 17 de enero de 2009

La locura del solitario

Dicen que el loco es aquel incapaz de distinguir la realidad de la ensoñación, al menos la realidad que es real para el resto de los mortales. El loco es, según esto, aquel que cree en una realidad distinta de la realidad del resto de las personas.
La locura toma como referencia, pues, la supuesta cordura de la mayoría.
Pero cuando sólo un hombre quede en pie en el Universo, alzará la mirada y contemplará un paisaje desolado que se extenderá hasta más allá del horizonte. Luego se dirigirá al cielo, y hablará con Dios, ese Dios esquivo que durante milenios le retiró al ser humano la palabra.
Y ese ser humano, y su Dios, hablarán de lo divino (de lo de Dios) y de lo humano (de lo suyo), porque cuando sólo existen dos personas es absurdo retirarse la palabra.
Y nadie se planteará si aquel ser humano está loco, porque no existirán otras referencias, porque no habrá una mayoría a cuyos dictados someterse.
Aunque Dios no haya respondido realmente, aunque hubiera abandonado el mundo mucho tiempo antes, aunque el ser humano, el último en pie, estuviera condenado a desaparecer y a hacer desaparecer la vida en el Universo, por más súplicas de inmortalidad que buscase en el vacío...