- Nunca cedas a los halagos, nunca te dejes guiar por ellos, nunca actúes para buscarlos, ni lo hagas en función de los que anteriormente hayas recibido.
- Pero, ¿y el sentirse admirado? ¿Y el saber que tus actos hacen sentir bien a los demás y les generan sentimientos positivos? ¿No es bueno, acaso, convertirse en un modelo de conducta?
- No existen los modelos explícitos de conducta. No para quien cree que se ha erigido en uno de ellos. Quien actúa sabiéndose un modelo de conducta actúa para los demás, y de ese modo podrá vivir la vida que los otros querrían para sí, pero nunca una vida elegida personal y libremente. Huye de los que te halaguen una forma de vida, pues están coartando tu capacidad de cambiarla cuando lo creas conveniente.
- ¿Y por qué he de huir de ellos? ¿Por qué si recibo halagos?
- Precisamente por eso, porque los que más te halaguen serán los que, llegado el momento, se creerán con todo el derecho a criticarte. Y entonces olvidarán que te admiraron, te descuartizarán y jugarán con tus despojos, sonrientes y dichosos, creyendo que te evitaron el dolor de persistir en el camino que ellos consideran equivocado.
- ¿No he de confiar, pues, en la opinión de los demás?
- De nadie. En la opinión de nadie. Ni siquiera en la tuya misma, si no quieres terminar descuartizado por tus propias manos...
domingo, 25 de enero de 2009