Tengo una fantasía recurrente, una especie de pesadilla consciente que pasa por mi mente sobre todo en los momentos en los que me encuentro relajado, en los minutos previos al sueño, por ejemplo.
Yazgo tumbado en decúbito supino. Me encuentro bien, en pleno proceso de relajación de todos los músculos de mi cuerpo, en paz conmigo mismo. Me encuentro tan bien que deseo morir.
Y de repente empiezo a notar cómo me desmiembran. Cortan mis pies de cuajo, con una sierra, o con un hacha, mejor, limpia y silenciosamente, a la altura de los tobillos. Y van subiendo, y termino hecho rodajas como una naranja, sin troncos y sin piernas.
Noto la sangre fluir, floto en ella como una balsa en un mar en calma.
Y a cada hachazo siento un profundo y agudo dolor, y en ese dolor me sumo, y a través de él mi mente se sublima. Y podría llorar, y no sabría muy bien si lo hago de dolor o de felicidad.
Y así me duermo. Al día siguiente, he de comprobar que, efectivamente, mi cuerpo sigue siendo el mismo, atado a mi mente.
sábado, 21 de marzo de 2009