lunes, 20 de abril de 2009

La suerte y sus desgracias

"Yo tenía una camisa", dijo el tipo. Parecía borracho, y todavía sujetaba un on the rocks entre las manos. No sé por qué el whisky suele provocar conversaciones entre desconocidos. "Era una camisa estampada en colores vivos, con formas geométricas. Era mi camisa de la suerte, ¿sabes? Todo lo bueno que me ha pasado en la vida me ha pasado llevando esa camisa. Llegó un momento en el que, si me la quitaba, variaba mi suerte".
"Pero la camisa pasó de moda, ¿sabes? Joder, si pasó. Los estampados dejaron de llevarse, y yo me sentía ridículo con aquella camisa, todos me miraban y reían a mis espaldas. Además los colores destiñeron y la tela se gastó. Llegó un momento en que aquello más que una camisa era un trapo viejo", afirmó mientras apuraba el on the rocks y pedía otro.
"Así que la tiré, me deshice de ella". Suspiró. "Joder, desde entonces no levanto cabeza", terminó diciendo, y debía de tener razón, porque su aspecto era deplorable. Los ojos se le cerraban mientras oía el tintineo de los cubitos de hielo. La verdad es que la camisa que llevaba en aquellos momentos era horrible.